lunes, 22 de diciembre de 2014

SE PROHÍBE MANTENER AFECTOS DESMEDIDOS EN LA PUERTA DE LA PENSIÓN

Con este singular título nos sorprende de nuevo Mamen Sanchez en una novela que te hará reír y llorar a partes iguales.

Es la segunda novela que leo de esta autora y me decidí por esta nueva historia después de haber disfrutado enormemente de la que leí con anterioridad, a saber La Felicidad es un Té Contigo, de la que también hice reseña.

En esta ocasión la protagonista es Cecilia, una mujer de 43 años sin hijos que se encuentra completamente abatida después de su fracaso matrimonial. A la desesperada casi, intenta darle un giro a su vida y acomete con un proyecto, para mi gusto, fantástico, que consiste en remodelar la vieja casa de sus abuelos y convertirla en una pensión, algo pequeñito y familiar, de hecho solo cuenta con tres habitaciones. Así que ella y las nuevas huéspedes, estudiantes universitarias, vivirán y descubrirán misterios, secretos familiares y naturalmente el amor.

Tres estudiantes y la asistenta, un albañil y un inmigrante keniata sin papeles y por supuesto la propia casera. 

Mamen Sanchez de manera genial consigue que todos y cada uno de ellos tengan un papel de la mayor relevancia en la historia de la que he de decir disfruté muchísimo. Cada capítulo del libro lleva el título de las normas de la pensión, un total de veinticinco. Normas que serán pasadas por alto en más de una ocasión incluso por la propia dueña de la pensión.

Un buen amigo bloguero me sugirió que ante una crítica comentara primero lo que menos me había gustado de la novela para a continuación alabar su contenido. Pues bien, no encuentro nada reprobable en la historia. Me ha encantado, ha sido una lectura fresca, amena, divertida, tierna, pasional y absolutamente adorable. 

Os la recomiendo sin género de dudas para estas vacaciones, si las vuestras son de esas relajadas y alejadas de la vorágine navideña. 

lunes, 8 de diciembre de 2014

LA IGNORANCIA ES ATREVIDA

"Medio mundo habla del otro medio", mi madre siempre me decía eso y supongo que es verdad. Parece innato en el ser humano, o en muchos seres, dejémoslo así, hablar de los demás y sorprendentemente lo hacen con absoluto desconocimiento de causa. 

En parte, pobrecitos, hablan porque sus vidas vacías y aburridas les impelen a mirar en la vida de los demás cuando tienen sus casas llenas de ropa sucia que por desgracia son incapaces de ver y de lavar. Cuando a mí a veces me han preguntado sobre la vida de otros o si yo sé tal o cual cosa sobre los demás, siempre he contestado lo mismo: ni lo sé, ni me importa. Esto no es falta de interés personal sino no meter mis narices en los asuntos ajenos. Solo me interesa la vida de mis amigos más cercanos pero por supuesto respetando su intimidad o la vida de mi familia más cercana.

Siempre he pensado que bastante tengo yo con mis propios asuntos como para indagar en la vida de los demás. 

¿He hablado de esto en alguna entrada anterior? Seguramente porque este es un tema recurrente en lo que respecta a mi vida. Algunos parecen saber más que yo. En fin, gracias a Dios esto ya no me quita el sueño, al fin conseguí mi chubasquero del que ya hablé en una entrada anterior. 

http://buhonerodelaurora.blogspot.com.es/2014/03/sin-chubasquero.html

Todo en esta vida es susceptible de ser fuente de inspiración incluido un tema como este, así que uno de esos arrebatos que me pegan me salen cosas como estas:

"Adelante, no se repriman, 
sírvanse ustedes mismos.
Diseccionen mi alma, 
decidan quién provocó esa herida en mi corazón, 
pueden salpimentar al gusto 
y poner de su cosecha y ofrecerlo 
como manjar a los hambrientos oídos de cloaca.

Tú, sí, tú, siente libre 
de practicarle una autopsia a mis entrañas,
analiza el contenido de mis interiores 
y expón tu versión 
en el circo romano de tu propia vida 
rodeada de oídos vociferantes
sedientos de sangre.

Ustedes, vosotros, tú... 
no tenéis ni idea 
y de la abundancia 
de vuestra ignorancia, 
habla vuestra boca."

martes, 25 de noviembre de 2014

EL JUEGO DE RIPPER

Primero me dijeron que este libro de Isabel Allende era lectura para jóvenes, luego me dijeron que no, que no era era una novela dirigida al público más joven.

Bueno al final me decidí por leerlo ya que tengo especial debilidad por esta escritora. Así que he sacado mi propia conclusión. Efectivamente la veo como una novela dirigida a los lectores más jóvenes aunque por supuesto apta para lectores más talluditos también.

Un grupo de jóvenes adolescentes (de ahí lo de que el libro está especialmente dirigido a un público juvenil) mediante un juego de rol llamado Ripper, se dedican a investigar una oleada de crímenes ya predichos por una astróloga. El grupo capitaneado por una joven de diecisiete años, Amanda, llega a la conclusión de que todos los crímenes están entrelazados y que han sido cometidos por el mismo asesino, un asesino en serie que va dejando su "marca".
Amanda que resulta ser una chica avispada y sumamente inteligente, deja patente junto al resto de jugadores su audacia, llegando a dejar en evidencia al propio Departamento de Homicidios de San Francisco incluido el propio jefe de departamento Bob Martin que casualmente es padre de Amanda.

Aunque es un estilo que Allende no suele frecuentar, el thriller y el suspense, sin duda lleva su marca. En todas las novelas de Allende, al menos en todas las que yo he leído y han sido unas cuantas, hay un punto de esoterismo y magia que parece fascinar a la autora y esta novela no puede ser menos, de ahí personajes como la astróloga o la madre de Amanda, Indiana, que con su Clínica Holística parece curar los males del alma.

Algo que me ha gustado mucho ha sido la tierna relación existente entre el abuelo, que colabora en la investigación de los crímenes formando parte de este juego de rol, y su nieta Amanda. Esta enternecedora relación nos hace ver que el salto generacional es salvable llegando a ser sumamente enriquecedor para ambas partes.

Otra cosa que me indica que esta obra está principalmente dirigida a los lectores más jóvenes es que la secuencia erótica de todas las novelas de Allende desaparece, aunque ni mucho menos la novela es ñoña o naiv, para nada, describe imágenes bastante truculentas de una manera bastante gráfica.

En resumen es una novela entretenida, dinámica. Una novela negra casi al mas puro estilo escandinavo.

Me ha gustado pero no pasará a formar parte de mi lista de libros favoritos.

martes, 4 de noviembre de 2014

LOVE STORY

"A Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre". 

Esta es una de esas frases emblemáticas que ya forman parte de nuestra memoria cinéfila colectiva. Escarlata O'Hara con un puñado de tierra de su amada Tara en lo alto de la colina, una frase y una imagen del maravilloso y memorable clásico "Lo que el Viento se llevó".

O quién no recuerda esa otra de "Casablanca": 
"Siempre nos quedará París". Rick despidiéndose del amor de su vida Ilsa.

Bueno no pretendo con esta entrada hablar de cine aunque también me gusta, sobre todo el cine clásico, pero ya hay blogueros cinéfilos maravillosos cuyas críticas son una delicia leer, pensando estaba en un blog amigo que sigo con asiduidad y que os recomiendo sin género de dudas, Motel Purgatorio, inquietante nombre para un blog de cine y absolutamente fantástico. No os lo perdáis.

Dicho lo cual paso a redactar el motivo de esta entrada que no es otro que el de analizar una de esas frases de película que pasarán para siempre a formar parte de los anales de la historia del cine. Pensando estaba en la frase inolvidable de "Love Story": "Amar significa no tener que decir nunca lo siento."

¿Esto qué quiere decir? ¿Que nunca vas a pedir perdón a tu pareja si metes la pata? ¿O que nunca metes la pata y por lo tanto nunca tienes necesidad de pedir perdón?

Esta es una de esas frases sin sentido, bajo mi humilde punto de vista, que sorprendentemente ha circulado como si fuera una hermosa declaración de amor. Probablemente solo el guionista sabía lo que quería decir, sin embargo se ha repetido hasta la saciedad sin compartir nadie su significado más literal (estoy segura de eso) como la declaración de amor más sublime.

¿Acaso no es una muestra de amor el reconocer tus errores y pedir perdón?
El amor a nuestro amado hará que digamos "lo siento" todas las veces que sea necesario, porque nos duele herirlo, porque nos duele su dolor si lo hemos ofendido.

"Love Story" es sin duda una gran película, una hermosa historia de amor con triste final ciertamente, pero de esas que las almas sensibles disfrutan llorando a moco tendido, como yo. Pero esta frase está equivocada.

Amar significa saber decir "lo siento mi amor, perdóname". Así que ama sin medida y si puedes perdona sin reservas.




martes, 7 de octubre de 2014

LA NOCHE TATUADA

De la mano de mi querida amiga Tess me lancé a descubrir, en edad tardía, también he de decirlo, el mundo de la poesía. He hablado de ella, de la poesía, en alguna ocasión y he de decir que tengo necesidad de volver a hacerlo.

Durante todo el invierno pasado ocupé muchas de sus largas tardes en escuchar poesía, sí, poesía de la mano del propio poeta, descubriendo un mundo de sentimientos que en más de una ocasión hicieron aflorar todas mis emociones. Poesía con Norte, evento anual que aprovecho a publicitar, me acercó al mundo de los versos de la mano de poetas grandes como Colinas, Gamoneda, Oliván o Maruri.

A todo esto mi amiga Tess seguía a un poeta por una red social y cuando éste publicó su poemario mi amiga me regaló un ejemplar.

¡Oh! qué maravilloso descubrimiento, poesía de la que a mí me gusta, de la que me llega al alma poniéndome la piel de gallina. Sin palabras altisonantes pero derechas al corazón, directas a mi corazón. La Noche Tatuada de Alfonso Brezmes. Qué delicia de lectura. Mi mayor deseo hubiera sido que Brezmes firmara mi ejemplar que guardo como oro en paño. Lamentablemente llegué tarde a Madrid y no tuve ese honor. Pero leo y releo sus poemas que arrancan suspiros y remueven entrañas, mis suspiros y mis entrañas, tatuando todas mis noches con tinta indeleble. 

Dicho esto, que a alguno le podría sonar exagerado pero a los que me conocen no, os dejo un par de poemas que a mí en particular me han enamorado, sí, sí, me han enamorado.


LA LUNA Y EL LAGO

Procuro olvidarte
como la luna olvida
su reflejo en el lago,
sólo porque sabe
que habrá otras noches
y-para qué engañarte-
habrá otros lagos...


ANTOLOGÍA

No temas,
no está dormido el mundo,
es tan sólo que alguien
se dejó este libro abierto
por uno de esos poemas
que me da por escribir,
cuando despierta la luna
y empiezo de nuevo a soñarte.


Actualmente sigo a Brezmes por la red social y además de deleitarme con sus versos y con su ingenio me deleito con su persona amable, agradable y con un gran sentido del humor.

No te pierdas esta maravilla, fruto de la cosecha del 66, una de las mejores del siglo XX. ;)

viernes, 26 de septiembre de 2014

MODO SILENCIO

En esta era de la tecnología quién no tiene un móvil. Se ha vuelto una de esas herramientas imprescindibles que uno se pregunta cómo narices nos las hemos podido arreglar sin ella hasta ahora. Se supone que todas esas cosas nos facilitan la vida y nos hacen estar en permanente comunicación con otras personas. Supongo que con ese propósito se crearon las redes sociales.Y es que el ser humano tiene necesidad de estar en contacto con otros de su especie igual da el país o lugar en el mundo en el que se halle, necesidad le esta impuesta de comunicarse. 

Tal vez nos hemos convertido en unos adictos a todas estas modernidades. Facebook, Twitter, Instagram, Tuenti y demás redes sociales sin olvidarnos de las diferentes aplicaciones existentes, prácticamente una para cada cosa que quieras hacer. Y buscando entre esas aplicaciones "movilísticas" encontramos la joya de la corona... WathsApp. Se nos acusa (me incluyo) de estar enganchados a todas estas aplicaciones en general y al WathsApp en particular, pero yo me pregunto, ¿estamos enganchados al smartphone o estamos enganchados a la persona que está al otro lado y que interactúa con nosotros?

Ciertamente es triste ver a un grupo de amigos cada cual con su smartphone enfrascados en otras conversaciones como si no tuvieran nada que decir salvo con el que está al otro lado del teléfono. En eso creo que hay que mejorar sin ninguna duda. ¿Nos valemos de estas aplicaciones para comunicarnos más o éstas hacen que nos aislemos más? No estaría mal una reflexión de parte de cada uno de nosotros. Y sí, esto también da para escribir una poesía o como lo queráis llamar, pero estoy segura de que mas de uno se sentirá identificado con esa sensación de vacío por el Wathsapp no contestado.

"Tengo el móvil en modo silencio
para que no despierte los sueños ajenos.
Llegan los mensajes que vibran bajo mi almohada
como mi corazón en tu palma
expuesto y tembloroso,
lo puedes lanzar jugando al frontón
o lo puedes guardar en tu memoria interna de contactos.

Tengo el móvil en modo silencio.
Solo la luz parpadeante me sugiere tu deseo
por mis manos, por mi cuerpo
que se enciende con tus letras
siempre listo para ti.

Tengo el móvil en modo silencio
y su silencio me asusta
porque es tu silencio,
tu ausencia de luz en mi pantalla.

Y mi cuerpo se silencia,
mi corazón ya no está en modo "on"
y mi móvil muere y muero yo."

sábado, 20 de septiembre de 2014

SENSACIONES

A veces tengo la terrible sensación de que nada de lo que hago está bien o que todo lo que hago está mal. Es una sensación tan desagradable como la arena en los ojos o la mirada lasciva del gordo apoyado en la esquina.

Cuando tengo uno de esos días en los que parece que no doy ni una me pregunto qué narices hago yo en este mundo. Gracias a Dios esos arrebatos me duran lo que tardo en escribir esta entrada.

Añadamos a esto la sensación de tener que ser perfecta, estar perfecta y sonreír perfectamente. Como si una no tuviera derecho a tener un mal día. Si tu entorno te ve mal repercute en todos ellos, ¡leches pues sí que soy importante! O que constantemente te estén recordando que tienes una edad y que esto o aquello no es apropiado. Esta es una sensación peor que las anteriores y la odio con todas mis fuerzas, sí, porque cuando odio es siempre con todas mis fuerzas, no sé odiar flojito, del mismo modo que no sé amar flojito. De hecho quiero que en mi epitafio ponga "Odio estar aquí con todas mis fuerzas", porque todos mis sentimientos son con todas mis fuerzas, no tengo termino medio, para pesar de muchos y tal vez del mío propio. 

Dicho esto, pido solemnemente que se me deje de juzgar, que se me deje sentir y vivir como me sale... del alma.

lunes, 8 de septiembre de 2014

UN NIETO

Hay experiencias en la vida que nos marcan para siempre, como el casarse, el tener un hijo o la muerte de un ser querido.

Todas estas las he experimentado y han dejado una huella indeleble en mi persona. Pero hay una vivencia extraordinaria que me está tocando vivir ahora mismo, la de ser abuela.

Mucho había leído y oído sobre lo extraordinario de tener nietos. Absolutamente todos los abuelos que conozco coinciden en que es algo único y entrañable. Pensaba que esa apreciación era un tanto exagerada pues para mí lo más extraordinario y maravilloso de esta vida es ser madre, (o padre, vamos). Sin duda mis tres hijos son lo mejor que he hecho en mi vida, un pleno en la diana de mi existencia. Pero hace cuatro días fui abuela, sí joven pero abuela y he de decir que es tan maravilloso y extraordinario como ser madre.

Cuando vi a mi nieto por primera vez, ese ser tierno, esa manzanita dulce, me pareció lo más hermoso que he visto nunca. Y cuando por fin lo tuve en mis brazos, fue uno de los momentos más sublimes de mi vida. Aquella criaturita llevaba mi sangre, era parte de mí, mi descendencia. Tantos sentimientos han inspirado mis relatos, mis poemas que naturalmente esta personita que acaba de llegar a mi vida no podía ser menos. Así que aquí os dejo estos versos que salieron con solo pensar en el roce de su piel.

"Te hiciste de rogar,
nueve meses y nueve días,
de amarte en tu silencio,
de amarte en tu oscuridad.

Se gestó mi amor
en las entrañas de tu madre
y creció al ritmo de tus tejidos
al ritmo de mis sentidos.

Llegaste al mundo
sin ser fruto de mi vientre pero
siendo fruto de mi propia sangre.

Eres mi herencia
en los caudales del mundo, 
completando mi círculo, 
completando mi orgullo.

Estarás para siempre
en cada esquina de mi alma,
de la mano de tu padre
que fue mi parto
que fue mi gozo.

Te hiciste de rogar
pero ya te tengo entre mis brazos.
Serás mi consuelo, 
serás la luz en mi vejez."

miércoles, 23 de julio de 2014

TU VOZ

Estoy segura de que todos nos hemos imaginado a una persona con solo oír su voz. Escuchamos a ese locutor de radio, de voz sensual y automáticamente le ponemos cara.   Lo hacemos incluso con el operario que no nos quiere dar de baja de un servicio via telefónica, pasándonos de una extensión a otra con la música de espera en un bucle cerrado sin fin, así que cuánto más si la persona con la que estamos hablando la conocemos bien. 

Pero, ¿y si la conversación es con la persona amada? ¿No nos encantaría ver la cara de nuestro enamorado, cuando decimos que le amamos, sus gestos, sus reacciones?

Como la romántica empedernida que soy, subo un poema, sí un poema mío, de esos que me salen de las tripas. De esos que de manera torpe intentan plasmar sentimientos, mis sentimientos, sí míos. No soy muy prolija en esto de subir mis poemas, si es que merecen ese calificativo, pero hoy siento esa necesidad. Sí, hoy escribo un poema inspirado en la voz al otro lado del teléfono. Sus sensaciones, mis sensaciones. 


"Te intuyo al otro lado del hilo telefónico,
imagino tus manos temblorosas marcando mi número,
el número de mi deseo, el número de tu pasión.

Dejo que suenen las señales, una, dos... respiro hondo
me recompongo y a la tercera señal, contesta mi boca
con un corazón dentro que late con fuerza
ahogando mis cuerdas vocales.

"Hola mi vida" suena tu voz acariciando mi cara,
mi cuello, mi espalda.
Tu voz cálida que lame el lóbulo de mi oreja,
encendiendo las alarmas de la costa de mi vientre
como el agua de una presa desbordada.

Y muero a cada palabra tuya
que se esconde en cada pliegue de mi piel,
en mis corvas, en mis ingles.

Te escucho en silencio, me deleito en tu voz, 
memorizando y anotando en el bloc de mis entrañas
cada coma, cada acento, cada suspiro.

Suspiros que me arrancas recorriendo kilómetros
hasta llegar a ti perdiendo el norte.
Una rosa de los vientos sin el pétalo de la cordura.

Así te intuyo, así te sueño, así te siento,
así te quiero."

miércoles, 2 de julio de 2014

LA RIDÍCULA IDEA DE NO VOLVER A VERTE

Sin ser una novela propiamente dicha, este libro me ha conmocionado de algún modo. Rosa Montero nos acerca a través de sus palabras a la muerte que forma parte de la vida, pero no lo hace de una manera morbosa, sino de una manera natural tal vez porque haya algo de natural en un hecho que yo considero antinatural como es la muerte, de lo contrario seríamos capaces de aceptar la muerte de un ser querido como un proceso gripal o algo así. Quizás resulta más fácil aceptar nuestra propia muerte, aunque yo no estoy muy segura de eso, pero de lo que sí estoy completamente segura es de que es imposible aceptar la muerte de un ser querido.

Rosa Montero escribe su libro desde su prisma como viuda doliente que siente la imperiosa necesidad de hablar de su esposo. Pero la novela en realidad se centra en Marie Curie y en los diarios a su esposo fallecido Pierre. A través de ella, Rosa habla de su propia vivencia con la muerte de su esposo Pablo y yo a través de ellas recuerdo mi propia vivencia con la muerte de mi padre, el ser más cercano a mí que perdí hace dos años y medio y que aún a día de hoy no consigo pensarle sin que mis ojos se aneguen en lágrimas.

Un párrafo que considero trascendental del libro es este:

"Sí, hay que hacer algo con la muerte. Hay que hacer algo con los muertos. Hay que ponerles flores. Y hablarles. Y decir que les amas y siempre les has amado. Mejor decírselo en vivo, pero, si no también puedes decírselo después. Puedes gritarlo al mundo. Puedes escribirlo en un libro como este. Pablo, qué pena que olvidé que podías morirte, que podía perderte. Si hubiera sido consciente, te habría querido no más, pero mejor. Te habría dicho muchas más veces que te amaba. Habría discutido menos por tonterías. Habría reído más."

Y yo no puedo evitar pensar en mi padre y en todas las cosas que me quedaron por decirle pero que hago ahora, como hice en una entrada anterior, me dirigí a mi padre y le hablé a él porque sentía esa necesidad, como la siente Rosa Montero o como la sentía Marie Curie.

Aunque es un libro que ha empañado mis ojos en más de una ocasión, no te deja mal cuerpo, casi al contrario, te llena de paz interior, porque uno ve reflejados sus propios sentimientos en él, y se da cuenta de que esas emociones no son tan extrañas. La propia autora lo refleja en otro de sus párrafos:

"De algún modo, el narrador es como un médium: sus palabras son la expresión de muchos. Y al escribir, uno siente ese compromiso, esa pulsión de hablar por los otros o con los otros."

Describiría el libro como una obra que no solo te hace mirar a la muerte y aceptarla como viene sino que te acerca al personaje de Marie Curie, que he de reconocer para mí ha sido un descubrimiento. Lejos de ser una mujer fría, ese era el concepto que yo tenía de ella, era una mujer incansable, curiosa, creativa, luchadora, una mujer ávida de conocimiento y apasionada e intensa en el amor.

Atrévete con este libro que removerá tus entrañas sin causarte dolor.

martes, 24 de junio de 2014

UN TREN LLAMADO DESEO


Sigo a un bloguero taxista que todas o casi todas sus entradas están inspiradas en lo que sucede en su taxi, o al menos así lo creo yo porque si todo lo que cuenta fuera real sería un fenómeno. Pensando en un viaje que hice recientemente a Madrid se me ocurrió dejar volar mi imaginación e inventarme una historia de amor que perfectamente pudiera ser verídica.
Espero que os guste esta historia de folletín o de película o de la vida misma.


"Bajando del tren nuestros ojos por fin se encontraron, nerviosos, sin saber muy bien qué esperar. Habíamos imaginado ese momento miles de veces, intentando sentir en nuestra piel ese primer contacto visual. Tus ojos negros resultaron ser como un hechizo virtual que se esfumó en el primer saludo, convirtiéndose en un hechizo de verdad del que ya no puedo escapar.

Tantas horas hablando habían hecho que fueras real para mí, real como aquel viaje que había estado dispuesta a emprender, un poco a la aventura. Jamás había hecho nada semejante, pero tomar esa decisión fue una sensación de libertad difícil de definir. Por fin en mucho tiempo me sentí como una mujer, una mujer en toda su expresión, capaz de hacer cosas sola, sin depender de nadie, y eso me hizo sentir especial. Como tus palabras cada atardecer en el chat de la esperanza, del amor y del deseo.

Deseo, una palabra casi olvidada en un rincón del desván. Me sentía deseada, y esa era una de las sensaciones que me hacían vibrar, como las cuerdas de un piano, arrancando de las teclas de mi alma un sonido prodigioso. Tú eras ese virtuoso pianista que hermoseaba mi vida, dándole un nuevo sentido, un motivo más por el que vivir y renacer.

Tantas cosas que nos separaban haciendo de nuestra historia un imposible como la mariposa que se empeña en acercarse a la bombilla candente siendo plenamente consciente del deterioro que eso supone para sus alas, intuyendo que aquello podría significar su muerte. Pero qué más daba, ya estaba muerta, encerrada en un circulo de desencanto, y rutina sin sentido. Sin embargo los nexos de unión entre nosotros eran tan fuertes que nos sentimos como almas gemelas. 

Mi cuerpo temblaba como las hojas mecidas por el viento del otoño cuando me abrazaste y sentí el calor de tu cuerpo trasnsmitiéndome tu deseo. Tu deseo por mí, por mi madurez. El roce de tus labios en mis mejillas hacían estremecer hasta las pecas de mi cara, esas que tú te empeñabas en querer contar, por mi cara, por mi cuerpo. Y el deseo se apoderó de mí, obligándome a buscar tu boca, saboreándote como en el más dulce de mis sueños. Tu sabor bajó por mi garganta, quemándome las entrañas de pasión desenfrenada. Tus besos dulces con sabor a fruta joven hicieron que me abandonara a tus deseos y fui tuya en cuerpo y alma volando juntos alcanzando la cima del Everest sin porteadores que llevaran nuestro lastre.

Y el tren pasó rápido, con la velocidad del martín pescador cuando se lanza a por los pequeños e incautos peces que nadan bajo su atenta mirada. Ni siquiera hizo una parada en la estación en la que de repente me encontraba, sola, en el andén de la desesperanza y no hice nada por parar ese tren, ni una señal, ni tú echaste mano del freno de emergencia. Y el tren pasó rápido mientras soñaba que nuestros cuerpos se unían en maravilloso éxtasis. Y el tren pasó y no sé si volverá a pasar."

lunes, 16 de junio de 2014

ROJO PASIÓN

Sé que hace mucho tiempo que no me paso por aquí, no sé si me habréis echado de menos o no, pero yo sí he echado de menos escribir aquí, porque escribir sigo escribiendo mis poesías que tal vez algún día, perdiendo todo pudor, publique en el blog.

No es que tenga sequía de ideas o de inspiración, ni siquiera de reseñas, en realidad estoy desbordada, de tal manera que no sé ni cómo plasmar todo lo que siento o lo que se pasa por mi mente. 

Intentaré en este mini relato, reflejar parte de lo que me inspiran mis vivencias, o tal vez lo que haga sea escupir las palabras que salen de manera atropellada. Espero que os guste o al menos que paséis un rato entretenido leyéndolo.

"Estaba segura de que todo eso ya lo había vivido, era un déjà-vu, su déjà-vu. Pero de eso hacía mucho tiempo, sin embargo los sentimientos eran los mismos. Los sentimientos de una adolescente de 17 años, enamorada de la vida, del vecino del quinto, del panadero y del profesor de gimnasia.

Su amor por la vida, de succionar cada minuto, la llevaba a amar, amar en general, y a él en particular. En su corazón cabía un regimiento, un regimiento de sentimientos y emociones que a veces se resistían a formar y cuadrarse.

Sus desengaños no la apartaron de amar, esa necesidad pesaba más que cualquier dolor que le hubiera podido producir un desengaño de amor, de amigo, de la vida.

Por eso la llamaban loca. Y es verdad que incluso ella misma llegó a pensar que estaba loca. Loca porque ya no tenía edad para sentirse así, no debería sentirse así. Aunque tal vez ese fuera parte de su encanto, su risa contagiosa rayando en la histeria, su pasión en todo lo que hacía, bailar, cantar, acariciar, besar, amar. El rojo era su color, a menudo pintaba sus labios de carmín rojo, porque así veía ella la vida, un rojo a borbotones desbordantes.

Había intentado ser de otra manera, más comedida, pero no podía, no era ella siquiera si lo intentaba. El amor, la pasión eran temas recurrentes, pero qué podía hacer. Había vuelto irremediablemente a los 17 y no sabía si sentirse afortunada o una pobre desgraciada."

jueves, 8 de mayo de 2014

NO PASA NADA Y SI PASA, SE LE SALUDA

"En su línea habitual: aturdiéndome, confundiéndome, manipulándome y yo estúpida, tragando con todo y adicta a él, necesitándolo. Odiándolo y al tiempo engañándome, justificándolo, diciendome que tal vez tenía motivos para hacer las cosas como las hacía, que que quizás había una razón oculta en su comportamiento, que puede que, en el fondo, me quisiera y que su intención fuera hacerme feliz, aunque solo consiguiera hacerme daño todo el rato."

Así se siente la protagonista, Carla, locutora de radio. Enganchada de una manera irracional a Roberto a pesar de su desdén para con ella.

Me ha gustado muchísimo la novela, creo que es muy real, tan real como la vida misma. Se cruzan en nuestras vidas personas como Marián, como Juan o como Roberto, un hombre con una personalidad tan marcada capaz de abducir a una mujer hasta el punto de justificar su desdén, su desprecio hacia ella, totalmente incomprensible y totalmente real. Los personajes son reales, como de nuestro entorno, como de nuestra propia casa.

Así como en la novela, sin agravios comparativos, La Pasión Turca, no fui capaz de comprender el "enganche" de la mujer al turco por muy bueno que fuera en la cama, de hecho me pareció que era una mujer carente de toda dignidad, que perdió el control de su vida por culpa de un hombre, no lo he visto así en No Pasa Nada. La abducción de Carla es emocional y la entiendo, la entiendo a la perfección.

De hecho en una de mis anteriores entradas, Síndrome de Estocolmo, hablo de ese sentimiento, del secuestrador emocional. Empecinamiento irracional por una persona que te está haciendo daño. Te haces preguntas como las que se hace Carla, "¿pero qué me ha hecho este tío en el cerebro para que haya perdido toda mi dignidad? ¿y por qué no puedo parar de llorar? ¿por qué no puedo dejar de quererlo?" 

Personas de esas hay, y como la propia Raquel me dijo "de los "Robertos" hay que huir".

Felicito a Raquel Martos por esta novela dinámica y real que me ha hecho reír a carcajadas, llorar y disfrutar. 

Como siempre os digo esta es mi más humilde opinión.

Os dejo enlace de la entrada a la que hago mención. 
http://buhonerodelaurora.blogspot.com.es/2014_02_01_archive.html

martes, 6 de mayo de 2014

YA NO ME VEN LLORAR

Hay días que me levanto con una inspiración especial, y me tengo que tirar de la cama apresuradamente para anotar en cualquier papel lo que me viene a la mente antes de que se escape volando por la ventana.

Hoy ha sido uno de esos días, hoy algo se me removió por dentro, algo que me obliga a escribir de sentimientos ahogados, o más bien de sentimientos que se intentan ahogar pero que como un corcho flotan impertinentes y descarados.

Hoy quiero escribir de eso que llamamos amor, que duele, y que si no duele no es amor. Duele porque amas, independientemente de si ese amor es correspondido o no. Los poetas asocian el amor con el dolor, y creo que no se equivocan. 

El amor duele.

"Piensan que te olvidé, porque ya no me ven llorar. Creen que mi amor por ti se diluyó, como la acuarela de mis versos.

Piensan que todo fue un encaprichamiento, un enamoramiento pueril que como tal debía llegar a su fin. Como el primer amor de adolescente, que duele con la intensidad de la quemadura de un volcán, pero que queda con el tiempo olvidado en el cajón de las cicatrices pequeñas sanadas por otro amor.

Pero esto no fue un amor de adolescente, fue un amor de madurez, de renovación, de plenitud, de plena consciencia. Piensan que te olvidé, porque ya no me ven llorar.

Sin embargo te cuelas en mis sueños con descaro, atormentándome y haciéndome creer que los pedazos que quedaron de mí se pueden recomponer. Que los lazos que se rompieron en realidad fueron como una cinta elástica que un día te traerán de vuelta a mí.

Y quiero creer que un día será así, que un día recuperaremos lo perdido por culpa de la intensidad febril de las horas de nocturnidad y alevosía. De confidencias a medianoche sin cruces de líneas que llevaran a equívocos.  Y piensan que ya te olvidé porque ya no me ven llorar. 

Pero lloro, lloro en la intimidad de mi almohada, llora mi corazón con el desgarro de lo perdido, llora porque no te olvidó."

miércoles, 23 de abril de 2014

LA INDOMABLE SOPHIA

"Tienes que leer este libro, la protagonista me recuerda a ti". 

Con esta recomendación me lancé a leer este libro de la época victoriana y escrita en la Inglaterra marcada por la estricta moral de la época. La escritora Georgette Heyer ambientó casi toda su obra en el periodo de la Regencia, época precedente a la reina Victoria que se caracterizó por la libertad de costumbres y el pleno disfrute de la vida, cosa que desde luego hace la protagonista de esta novela Sophy.

Sir Horace Stanton-Lacy acepta una misión diplomática en Sudamérica y le pide a su hermana lady Omberley que cuide de su "pequeña" Sophia, y de paso que le encuentre un marido adecuado. Una vez en la mansión de su tía, Sophy descubre que sus primos tienen algún que otro lío pero a ellos les sorprende en gran manera su prima que de "pequeña" tiene poco, es más bien una joven alta, rubicunda, extrovertida e independiente. Echada para adelante intenta por todos los medios que tanto ella como sus primos consigan lo que quieren, saltándose todos los convencionalismos de la época. A Sophy le importa muy poco el qué dirán.

Bueno y ahora ¿qué tengo que ver yo con Sophia? Pues lo cierto es que me sentí muy identificada, ciertamente la persona que me recomendó el libro me conoce bien. Sophia hace lo que la parece más conveniente sin importarle absolutamente nada lo que otros piensen. No consiente ser metida en el molde que la sociedad impone para una joven de la época en la prácticamente todo es poco decoroso e inapropiado. Tampoco yo consiento que se me meta en el molde "estipulado" para una mujer de mi edad. Hago lo que me parece respetando mis propios principios y sí, soy poco convencional, atrevida y extrovertida como mi adorada Sophy.

Me encantó el libro, dinámico y audaz.

sábado, 12 de abril de 2014

A FRANQUEAR EN DESTINO

Me he dado cuenta que con los años se va perdiendo el temor pueril al ridículo. Que la vergüenza impide hacer muchas cosas que en el fondo desearías hacer. Que el tiempo pasa muy rápido y que la marcha atrás no existe en la dinámica de nuestras vidas. 

Aunque lo que escribo no es necesariamente autobiográfico, sí llevan algo de mí. ¿De qué otro modo podría escribir de sentimientos sin no los hubiera tenido o sentido alguna vez?

Con esto quiero decir, que he perdido todo temor a exponerme con mis poemas, con mis relatos o historias o como lo queráis llamar. Así que seguiré publicando mientras mi mente y corazón me lo pidan. Siempre aparece alguna fuente de inspiración como un númen que me empuja a seguir plasmando sentimientos con el poder de la palabra.


"Como un cheque en blanco te ofrezco mi cuerpo
para que escribas tu amor con letra cursiva
a franquear con un beso en destino,
estación Termini, como un dios del panteón.

Utiliza la pluma de tinta indeleble y marca mi piel
como un tatuaje de letras carmesí
que Antonio Gala ocultó en mi boca morisca,
un manuscrito que devoras impaciente.

No dejes nada en el tintero de tus ojos
negro azabache que deja su impronta
en mi rincón más secreto como una misiva
de letra temblorosa y amor inconfesable.

Yo soy tu destino y mi sello en tu boca
acallará los remordimientos en el buzón de tu conciencia
con el roce de la punta de mis letras
subrayadas de tu pasión y mi deseo."

miércoles, 9 de abril de 2014

SOMBRA AQUÍ Y SOMBRA ALLÁ


Sales de casa a dar una vuelta, decides ir sin maquillar, no te pintas ni la raya del ojo, hoy no te apetece, además piensas que es una buena manera de que la piel "respire". Va a ser una vueltecita de nada, una coleta, una camiseta y sin maquillar. ¡Qué felicidad!

Craso error amiga mía. En tu vueltecita de nada, siempre te encuentras a la prima, al tío, o a la compañera de clase de turno, que hace mil años que no ves. ¡Tierra trágame!

-¡Fulanita, cuánto tiempo sin verte! ¡Estás... estupenda, los años no pasan por ti, qué bien te conservas!

No te lo creas, es mentira. Al final siempre llega a tus oídos: "El otro día me encontré a Fulanita, hacía una eternidad que no la veía. Qué mal la ha tratado la vida, estaba horrible, unas ojeras... uf parece mentira que tengamos la misma edad." Eso diría la compañera de clase. 

¿Y los primos? "Mamá el otro día vi a la prima Fulanita que iba con unas pintas... y además tenía muy mala cara, no se cuida nada."

Moraleja, si quieres que tu piel "respire" vete al monte. Aunque estés mal, desanimada, que no se te note. No salgas nunca de casa sin pintarte el ojo. Yo no lo hago jamás, ya no.

lunes, 7 de abril de 2014

SOY PRISIONERA

A veces uno se puede sentir "atado" a un sentimiento, que a pesar de ser doloroso, no puede deshacerse de él.

Pensando en eso, escribí este poema con una serie de juegos de palabras que definen muy bien ese sentir.

Espero que os guste.






SOY PRISIONERA

Soy prisionera del reto de amarte
contra tu voluntad rebelde con todas las causas 
pendientes y dependientes del tiempo 
atado a mis caderas, que me impide caminar hacia
adelante mortificando mi garganta con un nudo.

Soy prisionera del deseo de tenerte
y poseerte sin posibilidad de exorcismo que te libere
de los estigmas de mi vehemencia egoísta 
que acongoja mis pulmones ahogándolos
en el charco de tus ojos fríos e indiferentes.

Soy prisionera del dispendio de mi corazón
generoso y dispuesto a sufrir las agujas de tus desplantes
que se clavan casi furiosos en mi piel ajada
deseosa de caricias con caracter retroactivo
y vinculante a una vida sin patente.

Soy prisionera de tu tiempo robado
a la cuerda del reloj de arenas movedizas
capaces de hundirme en el pozo de mi alma negra
como la noche que no nos amamos ni nos besamos
con los labios de una resaca sin sugerencia.

viernes, 28 de marzo de 2014

SEDUCCIÓN MÉTRICA

Esta es una de esas historias de sentimientos desbocados, agraviados y adoloridos. De sentimientos de ruptura dolorosa e incomprensible que hace que o bien te hundas en el hoyo más profundo o te hagas más fuerte.

Pero esta historia nos transmite que a pesar del dolor es posible continuar, de hecho, se debe continuar. Espero que os guste.

"Pensaste que me hundiría en el abismo más profundo, en el averno de opiniones encontradas. No te equivoques, sigo siendo la mujer fuerte que una vez te sedujo sin mirarte, sin hablarte y sin verte. No calculaste bien el juego de la seducción de la cinta métrica alrededor de mi cintura.

En una cita virtual, recorrimos juntos los rincones más ocultos de nuestras almas, desnudándonos sin pudores con la luz apagada, como si fuera la primera vez. Sin vernos las caras, observamos con atención los detalles más pequeños como las pinceladas del maestro pintor. Desde la distancia apreciamos nuestra obra, porque es nuestra, es tuya y es mía.

Demasiado tarde, demasiado lejos, demasiados retazos sin concluir. Algo no iba bien, era un juego peligroso del que resultaba imposible salir indemne. En tu osadía distante, rompiste nuestro contrato no verbal, no escrito, nuestro acuerdo inconsciente, provocando un daño colateral imposible de reparar. La metralla de tus palabras y tus actos, se clavaron con saña en mi corazón.

Arruinamos nuestro cuadro estampando reproches en su lienzo, manchas oscuras como los disparos directos al corazón en una guerra dialéctica y ecléctica. Una conjunción de códigos no cifrados que trastornaron nuestro raciocinio.

Resultó ser una batalla de seducción pintada en nuestras vidas, con manchas indelebles, sin vencedores y con-vencidos de que ambos salimos perdiendo. Pero yo no caeré en el abismo."

martes, 25 de marzo de 2014

A MI PADRE

Sé que en una entrada anterior dije claramente que todo lo que escribo no es necesariamente autobiográfico, y lo mantengo; pero he de decir que en esta ocasión sí lo es. 

Hoy es un día muy especial y triste para mí. Hoy hace dos años que falleció mi padre. El maldito cáncer se lo llevó. 

El primer año estuve invadida de una pena que me desbordó por completo. Y justo en el primer aniversario de su muerte escribí un poema que describía lo que tenía dentro, el dolor tan grande que me dejó su ausencia. 

Me consuela enormemente el hecho de haber estado a su lado en sus últimas horas, haberme podido despedir de él, besarle en la frente y de algún modo decirle "te quiero papá".

Mi padre y yo éramos personas de fuerte carácter y solíamos chocar, pero era mi padre, él me dio la vida y por ello le estaré eternamente agradecida. Han
pasado dos años pero el sentimiento sigue siendo el mismo. Gran pena, dolor y tristeza.

A Mi Padre

Hace ya un año que te nos fuiste
y quedaron aún tantas cosas por decirte.

Seguro lo hiciste lo mejor que supiste
o tal vez lo mejor que pudiste.

Estoy segura de que me quisiste
a tu manera, pero no lo dijiste.

Siento que aún no terminé de llorarte
la pena me ahoga y me cuesta escribirte.

Nunca pensé me sentiría tan triste
después de un año que te nos fuiste.


lunes, 24 de marzo de 2014

CAJÓN DESASTRE

A lo largo de nuestra vida llegamos a conocer a cientos de personas. La mayoría de las veces son personas que nunca volveremos a ver. Pero hay otras que entran en tu vida, se instalan, vuelven tu vida del revés y se van. 


Personas que te marcan para siempre, como el primer amor. Ciertamente el nacimiento de un hijo también cambia nuestra vida, nada vuelve a ser como antes, uno ya es padre y madre para siempre, pero no habla de eso mi relato, si no de esas personas que entran en tu vida como un huracán, lo desordenan todo y de repente un día deciden irse o tal vez seas tú el que decide que se vayan. De eso va mi pequeño relato de hoy.

"Siempre creyó que era feliz, que tenía todo aquello que una mujer necesita, que ella necesitaba. Había tenido un hijo, casi había escrito un libro y casi había plantado un árbol. Su vida estaba ordenada como el cajón de calcetines ideal, colocados por colores. Así trascurría su vida, sin grandes sobresaltos ni grandes emociones.

A veces creía necesitar alguna emoción que la hiciera sentir más viva, porque viva estaba. Pero su necesidad de estrujar la vida como un limón la llevó a encontrar un mundo de palabras mágicas que la hicieron sentir como Dorothy y sus zapatos rojos.

Alguien desbarató su cajón ordenado, y volvió su vida del revés dándole la vuelta como un calcetín. Llegó a ser feliz en ese caos que estaba condenado desde el principio a morir incluso antes de empezar a vivir. Era consciente de ello pero lo apartaba rápido de su mente, imprudente...

Las palabras de ese alguien bailaban en su cabeza, y los calcetines bailaban a su son. Llegaron a perder su pareja pero no la importó. Sus palabras sonaban como música que caldeaba su corazón que hasta entonces había estado cobijado, calentito y a buen recaudo. Pero llegaron a calentar su corazón de tal manera que comenzó a arder como un fuego fuera de control alimentado por palabras combustibles. Y se quemó, se quemó el cajón, y se quemaron los calcetines y se quemó su corazón, solo quedaron cenizas imposibles de recoger. Ahora solo cabe esperar que una galerna se las lleve ya que nunca más volverá a haber orden en su cajón."

miércoles, 19 de marzo de 2014

TOLERANCIA BIDIRECCIONAL

Vivimos en una sociedad que trata de imponer su propio criterio, intentando por todos los medios hacernos encajar en su propio molde. Para ello se vale de los medios de comunicación, de los llamados sabios e intelectuales y de la publicidad, entre otras cosas. Son muchos los ámbitos que en este aspecto se podrían tocar, pero me voy a concentrar en un par de ellos solamente.

Parece ser que si uno es una persona de principios inamovibles, se convierte automáticamente en un retrógrado y en un carca. Es cierto que los tiempos cambian y naturalmente uno no puede quedarse anclado en el pasado, no se trata de eso ni mucho menos, yo me considero una mujer moderna y de mente abierta pero de firmes principios. Haré solo un pequeño análisis en cuanto a la moralidad. Me hace mucha "gracia" cuando en algún programa de radio o televisión se habla del oficio más antiguo del mundo, y lo consideran un trabajo digno y como otro cualquiera, ¿perdona? Seamos honestos por favor, ¿nos gustaría que nuestra hermana o nuestra hija se dedicara a ello? Pues eso. Ahora a uno le quieren hacer comulgar con ruedas de molino, cuando te dicen que todo está bien, que hay que probarlo todo y que ancha es Castilla. Perfecto, allá cada cual, pero estaría bien que la tolerancia fuera bidireccional, yo respeto tu criterio pero respeta tú el mío. Yo soy capaz de respetar tu forma de vida aunque no la comparta, ¿es mucho pedir que tú hagas lo mismo? Esto por una parte y ahora vamos con algo mucho más trivial, la moda.

Un buen día aparece en la televisión o en internet o en cualquiera de los medios de comunicación que se tercie, un buen señor o señora, que resulta ser un gurú de la moda. ¿? Con unos estilismos imposibles pretende analizar y criticar los estilismos de los demás. Yo a veces me quedo estupefacta cuando estas personas tienen el cuajo de pretender imponer su criterio en cuanto a moda sobre el criterio de los demás. Ah, y no digas que te parece que lo que lleva el gurú en cuestión es horrible porque es que no tienes ni idea de moda.

Lo mismo se podría decir de las películas ganadoras de oscars. Si cierta película se lleva un porrón de oscars es que es una película de bandera y luego la ves y te parece que es una basura. Así que he decidido que a mí nadie me va a imponer nada que yo no quiera o de lo que yo misma no esté convencida. 

Tengo mi propio criterio así que, ¿qué te hace pensar que el tuyo es mejor que el mío?


lunes, 17 de marzo de 2014

SIN CHUBASQUERO



Es curioso como la misma situación en ocasiones nos resbala y en otras nos afecta. Está claro que depende de nuestro estado de ánimo.

A lo largo de mi vida he intentado que las cosas no me afecten tanto, o intentar quitarle hierro al asunto para poder soportar los desengaños y los desencuentros, pero para mi desgracia no siempre lo consigo, por no decir que prácticamente nunca.

No es que yo sea una persona tan susceptible que las personas que están mi alrededor tengan que estar midiendo cada una de sus palabras, tampoco es eso. Pero me involucro tanto en mis relaciones interpersonales que me afectan sus reacciones en un momento determinado, o tal vez mi problema es que espero lo mejor de todo el mundo, porque yo doy lo mejor de mí siempre. Olvido que no todo el mundo es como yo. 

En una de esas escribí este "mini-relato", por describirlo de algún modo.


"Hoy olvidé ponerme el chubasquero. No es la primera vez. De cuando en cuando lo olvido y no puedo evitar la mojadura que me cala hasta los huesos y me produce escalofríos. Pero realmente no es que haya olvidado el chubasquero, es que no tengo.

Ojalá se pudieran comprar, algunas personas consiguen hacérselo ellas mismas, a base de sufrir una mojadura tras otra y se dan cuenta de que si no se fabrican uno, su salud peligra de manera seria.

Mucha gente piensa que yo no necesito chubasquero, soy una mujer fuerte y grande, puedo con ventiscas y tormentas, con lluvia racheada que golpea mi cara. Pero no es verdad, la ventisca me tumba, la tormenta me enmudece y la lluvia me hace daño.

No soy capaz de fabricarme un chubasquero y hoy me he mojado, me he calado hasta los huesos y probablemente coja una neumonía de esas que te tienes que tomar antibiótico como para un caballo para poder salir. Quisiera tener esa capacidad, de hacerme un chubasquero y ponérmelo en cuanto caen cuatro gotas, y así que todo me resbale, que nada me haga daño.

Lamentablemente, no soy capaz de encontrar un chubasquero."

viernes, 14 de marzo de 2014

MAREA VIVA

En los tiempos convulsos que nos ha tocado vivir, muchas personas sufren una enfermedad que trastorna el modo de ver las cosas y de vivirlas. Tantas situaciones, tantas presiones a las que somos sometidos, nuestras propias decisiones, malas decisiones, nos abocan a sufrir un trastorno de este tipo en algún momento de nuestra vida. Y si tenemos la suerte de no padecerla, seguro que tenemos a alguien a nuestro alrededor que sí. Estoy hablando de la depresión.

Este relato, cuento o historia, como lo queráis llamar, es lo que se podría sentir cuando las fuerzas te fallan y quieres acabar con todo. Pero también es una oda a la vida, a la lucha, a las cosas hermosas que nos rodean por las que merece la pena vivir. Lo escribí estando en una situación de inmensa tristeza y por eso está escrito desde el sentimiento más profundo, pero sobre todo quiero que os quedéis con lo positivo del relato y de la vida en general. 

Espero que os guste.

"Cada mañana el rugir de las olas despertaba su anhelo de vivir, la permitía respirar, huir de la sensación de ahogo que una ciudad sin mar la producía.

En su paseo matinal se acercaba al acantilado y observaba hipnotizada la fuerza de las olas rompiendo contra las rocas y escuchaba casi extasiada el ruido que las piedrecillas hacían al retirarse las olas, como escarabajos huyendo en estampida. Ese día era un día gris, lleno de claroscuros, como estaba su vida. Creía escuchar al mar llamándola con la urgencia de un amante adolescente, tapó sus oidos para no escuchar. Hoy no, hoy tampoco acudiría a su llamada. Lo observaría desde la orilla, sin prisas, con detenimiento, calibrando bien si ese amante la convenía. Pero era un amante persuasivo y meloso que susurraba a sus oídos palabras de amor incondicional. Cerró sus ojos y se vió a si misma cabalgando las olas como una indómita amazona. Era hermoso, de ojos azules y su cabello blanco de espuma de mar. 

Se tumbó al borde del acantilado y siguió escuchando su llamada, pero ella se resistía a caer en sus brazos. Sintió su aliento en la cara y una humedad salada que recorría su cuerpo. Atrapó con su lengua el sabor de su amante... le gustó su sabor. Solo tenía que rodar sobre sí misma para abrazarlo, para abandonarse a una paz de delirio. La llevaría al climax como un tsunami devastador, era tentador. Una marea viva que limpiaría todo a su paso, dejando la costa de su alma libre de toda arena que penetraba en sus huesos haciendo doloroso el camino por la vida. El mar no se somete a ningún molde y en cierto modo se identificaba con él, desbocado e inconformista.

Realmente era un amante persuasivo, con canto de sirena capaz de llevar a la locura. Un paso en falso y será un amor eterno. Pero su anhelo era respirar, vivir, gozar y gritarle al mundo y a ese amante: "¡Nunca seré tuya.  Eres un amante hermoso pero egoísta, bien lo sé. Lucharé contra tus vientos y tus mareas. No conseguirás que zozobre mi deseo de vivir y a-mar en libertad!"

Se levantó y se alejó del borde del acantilado, no quería escuchar más. Hoy no, hoy tampoco acudiría a su llamada."

miércoles, 12 de marzo de 2014

NO ES UNA CARTA DE AMOR

Ya sé que últimamente escribo mucho de desamor y desengaños. He de reconocer que estoy un poco moñas, pero hay situaciones que me inspiran. Porque aunque la vida está llena de cosas hermosas, también está llena de sinsabores y desencuentros.

Así que vais a disculpar que siga con la temática pero ahora mismo es lo que tengo dentro. De todos modos creo que son sentimientos con los que muchas personas se pueden identificar.

"Esto no será una carta de amor, sino una carta de sentimientos defectuosos que debería desechar, abandonar en algún punto limpio a la espera de un reciclaje.

Las cartas de amor terminan olvidadas en un rincón del desván, con un lazo rojo que ata mi corazón con una piedra de molino en el fondo de tu indiferencia.

Tú no quieres que esto sea una carta de amor que te obligue a pensar que tal vez somos los versos perfectos que jamás serán un poema, como dijo el poeta.

Pero no puede ser una carta de despedida porque si así fuera es que ya no estoy, que abandoné la vida bajo la cama o dentro del armario de doble fondo donde nadie me ve ni me siente.

¿Y qué puedo esperar, más que escribir algo que nunca leerás porque no me lo dejaste decir?

Esto no es una carta de amor, es una reseña de nuestra historia sin principio pero con final."